Apendicitis crónicas (las páginas colgantes)

TEORÍA DE LA PROSA - IRRESPONSABILIDAD DEL VERSO - IMAGINACIÓN DEL ENSAYO - INCERTIDUMBRE DE LA REFLEXIÓN

Caballos de vapor




A veces siento que soy una civilización poderosa que ha resignado sus murallas y ha delegado al aire su poder. He sido poderoso en lo que hacía; fuerte, notable, indiscutidamente diferente del resto. De mí se hablaba con respeto, con reconocimiento. Todavía hoy.

Yo he elegido las ruinas. He elegido otros rumbos y me he ido de mí, de ese poder que da ocupar la cima brillante cuando asoma el sol y que brillará con candilejas en las noches, inagotablemente.

Me he ido. He dejado los brillos al costado. Los he dejado entre lo que no uso y no sé usar.

Me han otorgado otra medalla. También hay medallas y brillos en el otro lado de los brillos. Se la doy a mi hijo más pequeño. Es tuya, es para vos, una medalla.
Tengo muchas medallas. Demasiadas.

También me he graduado con honores hace pocos días. Todavía se hacen capacitaciones a mi edad. Indispensables, dicen. No para nosotros, los graduados, sino para ellos, los que nos las dictan. Quieren asegurarse que ante cualquier contingencia de este mundo que nos es tan hostil, nosotros sacaremos cualquier papa del fuego, sin importar el costo.

Fui felicitado por mi alto desempeño. Regreso de morir. Estás intacto, espléndido, dicen asombrados. Seguramente esperaban cierta decrepitud mental que acompañara la física. Intacto, idóneo, espléndido. El mismo de siempre, dicen. Estoy rengo, digo yo. Las fracturas llevan su tiempo, dicen. Sonríen. Me palmean. Algunas no curan jamás, pienso. No lo digo.

Me he graduado con honores y voy a ocupar un cargo que no quiero en un trabajo que no me necesita. No a mí. Quizás a otro. No a mí.

Ellos insisten en que mi nombramiento es como un premio, como una medalla. Como una cumbre brillante sobre la que da el sol. Los buenos montañistas como yo entrenan toda la vida para llegar ahí.

Hablo con mis amigos que se ocupan de allanar contingencias domésticas en el país al que fui destinado y al cuál no quiero ir. Trabajan duro preparando mi entrada triunfal a ese otro universo en que se arrojan alfombras sobre el barro que subyace debajo, como todo lo que se barrerá después también allí.

Tú tienes un perfil muy alto para pretender que sea bajo, dicen. Eres de perfil alto. Es tu característica, dicen. Eres competitivo, fuertemente resolutivo, de alta performance, dicen. Un auto de alta gama, digo yo, que añora ser un Citröen 2CV.
Nadie escapa a su naturaleza, dicen. Sólo la educa un poco.


 (De: Del trabajo de a-gente y otras leyendas urbanas)


Look at me







¿Has visto alguna vez
cómo es el rostro de un niño
frente al miedo?

¿Has visto a un niño en guerra
y frente al miedo?

¿Has visto a un niño en guerra
ver el hambre?

¿Has visto a un niño en guerra
escuchar a la muerte
aproximándose?

¿Has visto a un niño
queriendo alimentarse entre los truenos?

¿Has visto al hombre olvidar al niño,
cuando escapa?

¿Has visto al niño
al que el hombre ha olvidado en la intemperie?

¿Has visto al hombre
recordar que hay un niño
entre las ruinas?

¿Dónde estás
mientras los niños solos
mueren mientras esperan?

Frente al niño desnudo
¿dónde estás que no estás
con el niño desnudo?

¿Has visto a un niño solo,
en medio de una guerra,
sin familia y sin pan,
cuidar de un niño?

¿Acaso tantos muertos en el mundo
no atiborran con niños
el patio de tu casa?


En mis brazos un pájaro




Pájaros en la luz

Llevo en mis brazos aire, el aire, dentro de un huesecillo hecho todo de pájaros, un pájaro que tiembla, un temblor que palpita encima de mi pecho, un pecho pajarero en el que habita un sereno latido, el latido de un pájaro de aire que late encima de mi pecho y en mis brazos.
Temo, no obstante, que este pájaro se vuele y que me deshabite.
Temo que este pájaro hecho con huesecillos de aire que tiemblan con latidos, se despierte y escape de mis brazos y deshabite de su peso mi pecho y me deje el abrazo vacío y este temblor vacío y esta emoción vacía, como un hueco en el que el mundo es incapaz de habitar la maravilla.
Pero el pájaro duerme. Plácidamente duerme. Confiadamente, duerme.
Yo camino, lo transporto, levito para no despertarlo, no hago ruido ni siquiera en el espacio del estremecimiento.
Soy algodón, espuma, un hecho que no ocurre, un silencio que anda. Llevo un pájaro en brazos. Un pájaro que duerme y que confía en mí.
Llevo a mi hijo en mis brazos.
Mi hijo duerme.


Siempre se está pariendo un corazón



Otro 18 de febrero

Es casi una paradoja. Una paradoja extraordinaria que devuelve un valor insospechado a los símbolos viejos y a las viejas promesas y a aquellos ideales con los que nos mirábamos los ojos. Nos hacía sonreír la fuerza que teníamos para confiar en esos ideales y en nosotros. Yo en vos y vos en mí y ambos en los sueños y su fuerza.
¿Quién lo diría, hermano?
Te pienso hoy que por fin me puedo parar sobre mis pies y avanza por mi piel el día de tu muerte en otro descomunal aniversario. Me curé tan despacio de tu huida que todavía sigo
herido, rascándome las cáscaras en la imposición de que jamás se hagan cicatriz.
Me dolés tanto, tanto, tanto, todavía.
Me supurás el corazón y el alma y sin embargo, ya ves, en el aniversario de tu muerte a mí me dieron por resucitado. O yo quise resucitar para seguir, siempre para seguir,porque es preciso no bajar los brazos, aquellos brazos jóvenes de entonces que arreglaban todo el mundo a pulso como hacheros de derribar problemas para que se alcen casas.
Yo sigo acá, territorialmente terrestre. Quiero quedarme con los hombres y sus injusticias y
sus raras justicias y sus luchas y todos mis fracasos que no pueden vencer a mis cuatro victorias.
No me fui y te aseguro que me iba, pero peleé lo que vos no peleaste por quedarte.
Siempre fui el más tozudo. Pero no me arrepiento.
¿Sabés, Pumita? Me gusta estar acá…y voy a estar hasta caerme muerto. Menos mal que fuiste vos el que me dejó solo con todas las consignas. No sé que desastre natural hubiera
sido justo lo contrario.
En el día en que te fuiste, yo volví.
Seguimos siendo la misma contingencia inseparable.


Cuerveando sapos





“Este trabajo tiene un solo y fundamental artilugio al que se acoplan luego los demás. Un eje como un tallo del que se desprenderá el resto del bagaje. El artilugio es sumamente simple y por eso los escritores somos magníficos para ejercer solvencia en este tipo de encomiendas.


Ya lo demostraron unos cuantos que hicieron esto mismo antes que yo y luego proyectaron en sus libros lo vivido. Sus biógrafos son quienes han descubierto qué hacían en realidad, qué cosa había detrás de lo que se contaba y que no pertenecía al abstracto plano de la imaginación. Esos personajes quedaban adheridos a la fenomenología de la profesión y luego, en el papel, eran, por fin, lo que siempre habían sido: personajes”.

—Aquí dale la razón a Pessoa, Aivan —acota Benedict porque mis razones no le sirven demasiado y siempre le gustan las ajenas.

“Lo que más me divierte es cuando alguien comienza a analizar al personaje que uno ha decidido ejercer y no advierte que ese sesudo estudio psicológico que intenta plasmar como si estuviera directamente conectado con el Oráculo de Delfos, es solamente una construcción a la que lo redirige “otra” construcción.


Esas aseveraciones me provocan risa porque es como si alguien escribiera dogmas de fe sobre algo que en realidad no existe mas que en la construcción del hoy y aquí para ese que tengo enfrente. 


Para permear hay que saber construir el rol que permeará. Adivinar las debilidades del contrario y ofrecerles el abono que creará la comunión entre el ente real y el ente que fabricamos como señuelo para ese ente real. 


Los escritores somos buenos porque nuestro fuerte radica en que la ficción se haga real y por lo tanto, construimos una realidad absolutamente ficcionada que echamos sobre la mesa para alimento de nuestros objetivos.


Cuando el que tenemos frente a nosotros como “objetivo” comienza con el ensayo de acople psicológico (porque tú eres así y asá; deberías pensar tal cosa; te pareces a mí en aquello y en esto; le tienes miedo a tal cuestión de tu interior; porque… los que son como nosotros, como tú y como yo) y algunas otras aseveraciones de rango y tenor similar, sucede que hemos llegado a la meta. Hemos construido esa ficción minuciosa que ahora el otro devora y expone como “la desnuda verdad de lo que somos” mientras se arroga conocernos casi más de lo que nosotros mismo podríamos hacerlo nunca. 


En esa posición, nuestro objetivo (aquí debería ya llamarle “presa”) se siente en la privilegiada posición de vidente supremo, capaz de aconsejarnos y explicarnos qué hacer con nuestra miserable y amarga vida humana; cómo lidiar con nuestros agujeros emocionales llenos de carencias y terrores que no aceptamos combatir; cómo abrir las compuertas de nuestra represiva condición de desconsuelo para dejar fluir nuestra saneada esencia que la aflicción ha enturbiado.


Tan abocado está a pensar que nos ha llevado a su huerto, que esa arbitral ceguera le impide vislumbrar en nuestros ojos al monstruo verdadero, ese que con paciencia de profesional hemos confeccionado para un juego en el que nuestro objetivo ha caído (preso)  y del que se siente el mejor jugador porque… eso es lo que nosotros, logramos que creyera”. 

Giro los ojos y Benedict apenas si sonríe. Sé que hay cosas que hubiera querido —con toda su pasión— escribir él.

—Hay mucha gente dando vueltas e inventando cuentitos sobre ti —dice, porque él sí conoce el destello detrás de los ojos del monstruo.

—No. La gente solamente repite el cuento que sobre ti, yo he inventado para ellos.—corrijo.


(De: Las relaciones insolentes y otras amabilidades - Sensación de Moebius) 


Participan en este sitio sólo escasas mentes amplias

Chocolate bombón

En tu cuarto hay un pájaro (de Pájaros de Ionit)

Un video de Mirella Santoro

SER ISRAELÍ ES UN ORGULLO, JAMÁS UNA VERGÜENZA

Sencillamente saber lo que se es. Sencillamente saber lo que se hace. A pesar del mundo, saber lo que se es y saber lo que se hace, en el orgullo del silencio.

Valor de la palabra

Hombres dignos se buscan. Por favor, dar un paso adelante.

No a mi costado. En mí.

Poema de Morgana de Palacios - Videomontaje de Isabel Reyes

Historia viva - ¿Tanto van a chillar por un spot publicitario?

Las Malvinas fueron, son y serán argentinas mientras haya un argentino para nombrarlas.
El hundimiento del buque escuela Crucero Ara General Belgrano, fue un crimen de guerra que aún continúa sin condena.

Porque la buena amistad también es amor.

Asombro de lo sombrío

Memoria AMIA

Sólo el amor - Silvio Rodríguez

Aves migrantes

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Feria del Libro de Jerusalem - 2013

Feria del Libro de Jerusalem - 2013
Café literario - Centro de convenciones de Jerusalem

Acto de fe

Necesito perdonar a los que te odiaron y ofendieron a vos. Ya cargo demasiado odio contra los que dijeron que me amaban a mí.

Irse muriendo (lástima que el reportaje sea de Víctor Hugo Morales)

Hubo algo de eso de quedarse petrificado, cuando vi este video. Así, petrificado como en las películas en las que el protagonista se mira al espejo y aparece otro, que también es él o un calco de él o él es ese otro al que mira y lo mira, en un espejo que no tiene vueltas. Y realmente me agarré tal trauma de verme ahí a los dieciseis años, con la cara de otro que repetía lo que yo dije tal y como yo lo dije cuarenta años antes, que me superó el ataque de sollozos de esos que uno no mide. Cómo habrá sido, que mi asistente entró corriendo asustado, preguntándome si estaba teniendo un infarto. A mi edad, haber sido ese pendejo y ser este hombre, es un descubrimiento pavoroso, porque sé, fehacientemente, que morí en alguna parte del trayecto.

Poema 2



"Empapado de abejas
en el viento asediado de vacío
vivo como una rama,
y en medio de enemigos sonrientes
mis manos tejen la leyenda,
crean el mundo espléndido,
esa vela tendida."

Julio Cortázar

Mis viejos libros, cuando usaba otro seudónimo y ganaba concursos.

Mis viejos libros, cuando usaba otro seudónimo y ganaba concursos.
1a. edición - bilingüe