Apendicitis crónicas (las páginas colgantes)

TEORÍA DE LA PROSA - IRRESPONSABILIDAD DEL VERSO - IMAGINACIÓN DEL ENSAYO - INCERTIDUMBRE DE LA REFLEXIÓN

De historias para no dormir y otras vellocidades



Finjamos un crepúsculo. Un aquelarre horrendo
donde el coro se eleve con un salmo de espanto
y les cuelguen los sayos a las voces antiguas
Hermanas Promesantes del Perpetuo Sollozo.

Abramos a dos manos el monasterio pulcro
que erradique la vida de los malos rincones
y atienda al panegírico del dios de los pequeños
urbanitas sociables, serenos en su inopia.

Que canten sus romanzas de pájaros y estrellas
las suaves voces húmedas de las tranquilas madres
que no ven como en ciernes, la niebla se hace muerte
y la costumbre acalla lo que nadie murmura.

Maníaco blasfemo, sepultador de cisnes,
hirsuto animal viejo de lengua con espinas
no me dejas soñar con príncipes ni elfos
licántropo del alma, vampiro de mi fe.

Canta el coro y eleva sus cánticos conspicuos
y sus buenas costumbres y su moral prestada
de espaldas al desagüe donde todas las vidas
se van a la cloaca religiosa y oscura.

Pecados pecadores de la verdad del clima
que no llueven tomates ni café ni promesas.
Con los monstruos de mundo, el coro del sollozo
tiene para cantar hasta el fin de los tiempos.

Pero con la verdad que raja la postura
nadie se desayuna con mascarpone y fresas.
Masca Escherichias coli o uranio empobrecido,
violaciones, masacres, hambruna, indignidad.

El mundo desarrolla su farsa circunspecta.
Este demonio calla.
Haya paz en los hombres
de buena voluntad.

Imagen: Birds singing by  Clock

VelloCidades, no es un error de ortografía ni de tipeo ni de nada. Es un símbolo a gusto del escritor que si quiere, el lector puede develar...o no.

A vuelta de correo






El repentino resplandor de la pantalla lo obligó a pestañar. 

Se afirmó en el convencimiento de que aquello era fotofobia y que seguramente, el virus trepaba a toda velocidad hacia su sistema nervioso y de ese hecho, también, podían derivarse tantos errores de tipeo y repentinamente tantas dudas frente a la grafía correcta de algunas palabras, como si tuviera Alzheimer, pensó. 

Leyó en el correo de Jekyll (que Hyde era tan afecto a revisar como si buscara una cura a los cada vez más notables efectos de la mutación) y bajo el título de “Me gustaría publicarte” un texto de invitación que rezaba:

"Hola

He conocido tu poesía hoy.

Te invito a publicar poemas en

 y una dirección www

Espacio virtual del que soy editora bla..bla..bla...

En el  blog publicamos poemas de temática social, existencial, poesía de la conciencia, etc... de autores de todo el mundo.

Si estás interesado escríbeme a..."

y a continuación una dirección de e-mail.

De vez en cuando llegaban esa clase de correos para el idiota de Jekyll. Gente que leía sus desafortunados gritos de habitante del mundo, a quien Hyde arrastra de los pelos por la guerra y la miseria, por las pústulas y las defecaciones, obligándolo a implicarse en una realidad frente a la que todos se tapan los ojos: la realidad de los Hyde.

—¿Qué querrás?– preguntó en voz alta, observando de reojo el vaso de agua donde la luz de la pantalla formaba mínimos reflejos eléctricos– ¿Un pálido panfleto o una crónica de la verdad?

Sonrió. 

Un pálido panfleto. Seguramente querés un pálido panfleto. Pero yo no escribo pálidos panfletos ni me rasgo las vestiduras ni me meso y arranco los cabellos ni me los cubro con tierra. Soy incapaz de escribir un pálido panfleto, porque la realidad no es un panfleto pálido que yo pueda escribir desde un sillón cómodo, tratando de recrear lo que me cuentan en la guerra mediática que ha inventado la televisión para que nadie se entere de la otra. Ninguna guerra es pálida ni tampoco es un panfleto. Hay gente en las guerras. Y muere. Como yo.

Una rebelión sorda le ganó la garganta mientras pensaba eso, repasando el correo con los ojos y atendiendo a sus vísceras que se retorcían como si albergaran entre barrotes orgánicos a un monstruo que bramaba.

—¿Qué podría escribir y que sonara pálido?– le preguntó a la fotografía en que la mujer morena aparecía retratada semioculta tras el tronco de un árbol—¿Qué podría escribir yo, Hyde y que sonara pálido, si ni siquiera puede escribir Jekyll algo que a los dos nos suene pálido?

Asestó un empellón al teclado y la notebook retrocedió algunos centímetros, como un animal golpeado, entre los libros apilados, los papeles y las armas, todo mezclado siempre sobre la misma mesa, por esa costumbre siamesa de moverse a dos seres por los mundos.

Hyde ha regresado de Somalia...A Hyde acaban de matarle a su mujer durante un robo, de dos balazos en el hijo que llevaba...Hyde estuvo en el Congo y le prometió a una niña soldado que iba a sacarla del infierno, pero Hyde no pudo...A Hyde lo baleó un niño soldado en Liberia, mientras trataba de intercambiar prisioneros con los insurgentes y salvar cuatro monjas...Hyde es un tipo que ha visto los hospitales llenos de monstruos paridos en el Irak de la democracia...Hyde ha visto el container de Tawergha, ametrallado por “los rebeldes” y lleno de cadáveres de niños, mujeres y hombres negros, cuyo único mal fue trabajar en la Libia de Kadaffi para poder comer lo que el África subsahariana les negaba, antes de que llegara el Consejo de Transición con su revolución...Hyde ha estado en Haití y ha estado en Georgia y en Bosnia Herzegovina y en Colombia y en toda Centroamérica...Hyde ha estado en Malvinas y en Ruanda...caminó Afganistán y evacuó de una escuela bajo fuego a más de cien niños palestinos...¿O fue Jekyll el que hizo todo eso? pensó, mientras montaba y desmontaba las armas, mecánicamente, como un acto reflejo iluminado por el resplandor evanescente de la notebook y los brillos eléctricos del agua.

—Estás en crisis, Hyde...Estás en crisis.– murmuró Jekyll y bebió el agua mientras con la otra mano, Hyde se apuntaba la Glock que le había regalado Doguchi, sobre la sien derecha.

En el cuadro de diálogo del messenger, apareció un beso. 

Hola linda, escribió entonces Ariê Aryiasz, trayendo de regreso la notebook a sus ojos, sabés que me llegó un mail de una tal...

(De: Novelas robadas sin terminar)

Imagen: Self portait by Egoeus.

Combate de semifondo

Lihim by FeliceFatehmah

Porque mis ojos sin piel
se determinan chacales
te almuerzan hueso y latido
desde el pelo a las falanges
y van moliendo despacio
tu inclinación al donaire.

Porque mis ojos de piedra
danzan en los orinales
tus labios pulen palabras
de ritmo sensual y alarde
mientras mi lengua te llena
la boca de atrocidades.

Porque tu boca en mi boca
es un romance del hambre
y tus ojos en mis ojos
son dos mundos sin ciudades
a tientas entre las letras
jugamos, invulnerables
a matarnos y a querernos
a refugiar nuestras calles
a llorar como los niños
y a levantar huracanes.

Mis ojos, dos piedras negras
que en tus lagos se deshacen
con el vértigo de un grito
que se te incrusta en la carne
para que tus ojos verdes
me enseñen que se renace.


Art-azgo

Sin título by Kemal

El ser un bicho en cierto modo exótico le había hecho fácil el cultivo de conocidos en diferentes áreas de la vida. Conocidos, no amigos, decía siempre y ladeaba la boca con una expresión de desapego que marcaba exactamente las claras aristas de su perfil psicópata, como lo definían burlonamente los únicos que él, a la sazón, llamaba sus amigos.

Un bicho exótico, pulseando con una ambivalencia metafórica en todos los mundos, metiendo la nariz como un cachorro imprudente que necesita conocerlo todo sin medir los riesgos que los todos implican. Eso había sido y de vez en cuando se acordaba de ser, León Aryiasz, como una prueba más que se tomara a sí mismo.

Él no se entregaba. Dejaba ese ejercicio vinculante a los demás que tuvieran vocación de eso y correspondía a ellos con un silente respeto que sólo se hacía visible en momentos de papas muy calientes y si acaso hubiera que asumir el rol establecido por el vínculo del otro y no por el suyo, ya que él -sostenía con un énfasis lánguido y despreciativo- no creaba vínculos.

Ese pragmatismo de códigos lo había vuelto un tipo creíble en los ámbitos de la desconfianza, así que muchos de esos conocidos vinculados a través de los códigos, aguardaban en una potencial e hipotética lista de espera creada por la imaginación de ellos mismos, que los ojos de Aryiasz los seleccionaran para hacer posible el también imaginado proyecto que -teóricamente- lo mantenía en la Capital, con lo mejor de lo libre que se podía conseguir en el ramo.

La mayoría de aquellos itinerantes sabía que algo tenía que traerse entre manos, si habiendo abandonado o plantado o desechado (nadie tenía claro qué había pasado realmente y el silencio al respecto era hermético) con una renuncia intempestiva el cargo que ostentaba, todavía andaba trotando por las calles de la Capital Federal sin refugiarse en sus cuarteles de invierno y desaparecer de los espacios y de los escenarios como una reencarnación de Houdini.

Todos estaban al tanto de las cosas trágicas y los que mantenían tratos entre sí habían hablado de “lo que le pasó a la pareja del Moishe” como una verdadera tragedia marcada por la mala suerte que seguramente a él lo afectaba para mal.

La escena ocurrida en la farmacia y que la televisión mostró, corroboró la hipótesis y acrecentó la esperanza en mucha mano de obra vacante que esperaba encontrarse un lugar en el mundo. 

En aquel bar de mala muerte, dentro de un salón enorme y despintado donde las mesas parecían desperdigadas y pocas, varios de aquellos solitarios actores de trastienda, se habían reunido ante la convocatoria.

La palabra de Aryiasz tenía peso específico en el ambiente, así que los potenciales elegidos no dudaron en apersonarse para escuchar la propuesta de trabajo que ya habían aceptado con antelación a que les fuera formulada, en concordancia con sus expectativas y deseos, luego de haberse sumado mentalmente y desde un principio a la supuesta lista de espera en la cola de un “trabajo para pocos y selectos”. 

El llamado para el “casting” se había producido.

Los hombres eran tres y les supuso una sorpresa que las entrevistas no fueran individuales sino colectivas o por ternas, pero dentro de la operatoria y logística de Aryiasz aquellas cosas no resultaban fuera de contexto y con ellos tenía la confianza suficiente como para hablar sin desconfianzas previas.

Los hombres que compartían una mesa, luego de que se fueran sumando con cierto reticente asombro al encontrar otro en su misma circunstancia, intercambiaron pareceres sobre en cuál de todas las cosas que había en danza y que se escuchaban en los corrillos como un secreto a voces, podía basarse la propuesta, ya que los datos que tenían sobre las actividades de León Aryiasz les resultaban, por lo menos, extraños.

Llegaron a la conclusión de que “el Moishe” estaba haciendo tiempo hasta que pudiera embarcarse en aquella película para la que ellos se habían presentado al casting.

Se contaron unos a otros que los datos obtenidos por “los que le pusieron la lupa” les causaban gracia. 

Según “las fuentes” Aryiasz se dedicaba a escuchar conferencias, concurrir a talleres literarios, ir a presentaciones de libros, moverse a una cellista de fama internacional con doble nacionalidad y que muchos suponían del servicio italiano y otras extravagancias de ese tenor artístico y que aparentemente, además, parecía participar activamente de la movida cultural del under en una especie de proyecto colectivo para el que Cultura mismo había donado un edificio que estaban reacondicionando a todo vapor con un aire de teatro retro lleno de gente loca con el pelo pintado y veleidades no definidas aún por lo incipiente del proyecto.

Cuando se deja el servicio uno se hace periodista, no bailarín de flamenco, opinaron los contertulios, y menos director de un espacio cultural del under, como las fuentes sostenían después de recabar los pocos datos que consiguieron con respecto a las actividades que se desarrollaban en aquel caserón cultural que dicho sea de paso, se llueve y se electrocuta, agregó el que, de los tres postulantes, llevaba la voz cantante en las noticias.

-Este perdió hasta la puntualidad con tanta cosa artístico bohemia. Capaz que nos quiere contratar para hacer la seguridad...vaya a saber. Del Moishe te podés esperar cualquier cosa...menos que sea impuntual. 

Todos miraron el reloj que marcaba un tiempo inexorable de retraso y después observaron a los que con ellos compartían el espacio del bar.

La moza era rellena y montuna, de aspecto sucio ganado además por una desidia en el vestir que la invalidaba en todo sentido como personal de atención al público.

Los observaba masticando un chicle que iba y venía por su boca encuadrada en movimientos de rumiante aburrido, medio reclinado el cuerpo sin formato contra un costado del mostrador ancho y de madera, detrás del cual un hombre hacía de adicionista y cualquier otro menester que cupiera al que estuviera de ese lado de la cosa.

El café era quemado y horrible. Los sodines parecían de vidrio esmerilado por la opacidad que detentaban. No había servilletas en la mesa y para acceder a la pila de diarios, había que atravesar el salón completo, por el que vagaba un abotagado tufo a fritanga de siglos. Nadie quiso imaginar ni la cocina ni el baño, cuando las tres miradas convergieron en el centro de la mesa de charla.

-Falta la cucaracha nadando en la sopa ¿eh?

Los tres hombres se sorprendieron por la expresión de la moza que a la vez que les hablaba les hacía un gesto para que se acercaran.

- Pasen por acá, el jefe los espera al final del pasillo.

Desde el fondo, Aryiasz les sonreía con cara de maldito, animándolos a atravesar el corredor estrecho hacia la parte posterior de aquel caserón de principios de siglo.

El último de la fila vio como la moza desconectaba el micro inalámbrico instalado debajo de la mesa en la que estuvieran sentados y lo guardaba debajo del mostrador. 

-Moishe hijo de puta.- masticó su sonrisa, cuando se abrazaron con Aryiasz en la primera habitación de un febril centro de operaciones de comando.

(De: Novelas robadas sin terminar)


Morbo

Bones in the deep by Andrés Zmajster

arrastro esta piel vacía y húmeda
con los huesos de ser, como a una capa
que se me engancha en todo

tiro
rompo
desgarro

y sigo andando con la mirada al frente

lo sensible detrás
perro de sulky que no busca loa
sino marchar detrás
trotar su seguidora diferencia
hacer del perro fiel de un amo impío

no me quejo de nada
y ando a secas
empujando limosnas de terceros

pisoteo los pájaros marchitos
los cogollos de flores sepulcrales
y los kadish del público que gusta de efemérides

ando como una peste medieval
que no respeta escaño
edad, fortuna
ni sexo ni promesa

hago de mí como mejor me place

un asesino a sueldo entre gitanos
que han vendido a su madre y su bandera

pero yo no me quejo
ese es mi morbo


Porque todos los monstruos somos, en el fondo, románticos y el verdadero amor sí deja huellas sobre las que nadie puede luego aplicar su pisada...




Traspatios
I

Corre un aire sereno con gaviotas. Sólo se escucha el mar.
Hay un aroma espesamente verde como el fondo salino de los pulpos que pesqué en la mañana.

Pasé por el mercado que está sobre la playa. Conseguí cebollas moradas, aceitunas negras, hojas frescas de berro y de lechuga, pimientos amarillos y un vino de crianza que trajeron mercaderes del sur.

Me gusta andar descalzo sobre la arena húmeda y que el mar elimine mis rastros una vez y otra vez y otra vez. Es como en mis trabajos. Yo nunca dejo rastros que se puedan seguir. Dejo de otros, que lleven mar adentro al que me busque hasta que lo devoren un naufragio o un kraken.

Todos los monstruos somos, en el fondo, románticos.

(De: Alegoritmos - Ed. 2009)


Participan en este sitio sólo escasas mentes amplias

Chocolate bombón

En tu cuarto hay un pájaro (de Pájaros de Ionit)

Un video de Mirella Santoro

SER ISRAELÍ ES UN ORGULLO, JAMÁS UNA VERGÜENZA

Sencillamente saber lo que se es. Sencillamente saber lo que se hace. A pesar del mundo, saber lo que se es y saber lo que se hace, en el orgullo del silencio.

Valor de la palabra

Hombres dignos se buscan. Por favor, dar un paso adelante.

No a mi costado. En mí.

Poema de Morgana de Palacios - Videomontaje de Isabel Reyes

Historia viva - ¿Tanto van a chillar por un spot publicitario?

Las Malvinas fueron, son y serán argentinas mientras haya un argentino para nombrarlas.
El hundimiento del buque escuela Crucero Ara General Belgrano, fue un crimen de guerra que aún continúa sin condena.

Porque la buena amistad también es amor.

Asombro de lo sombrío

Memoria AMIA

Sólo el amor - Silvio Rodríguez

Aves migrantes

Registrados... y publicados, además.

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Feria del Libro de Jerusalem - 2013

Feria del Libro de Jerusalem - 2013
Café literario - Centro de convenciones de Jerusalem

Acto de fe

Necesito perdonar a los que te odiaron y ofendieron a vos. Ya cargo demasiado odio contra los que dijeron que me amaban a mí.

Irse muriendo (lástima que el reportaje sea de Víctor Hugo Morales)

Hubo algo de eso de quedarse petrificado, cuando vi este video. Así, petrificado como en las películas en las que el protagonista se mira al espejo y aparece otro, que también es él o un calco de él o él es ese otro al que mira y lo mira, en un espejo que no tiene vueltas. Y realmente me agarré tal trauma de verme ahí a los dieciseis años, con la cara de otro que repetía lo que yo dije tal y como yo lo dije cuarenta años antes, que me superó el ataque de sollozos de esos que uno no mide. Cómo habrá sido, que mi asistente entró corriendo asustado, preguntándome si estaba teniendo un infarto. A mi edad, haber sido ese pendejo y ser este hombre, es un descubrimiento pavoroso, porque sé, fehacientemente, que morí en alguna parte del trayecto.

Poema 2



"Empapado de abejas
en el viento asediado de vacío
vivo como una rama,
y en medio de enemigos sonrientes
mis manos tejen la leyenda,
crean el mundo espléndido,
esa vela tendida."

Julio Cortázar

Mis viejos libros, cuando usaba otro seudónimo y ganaba concursos.

Mis viejos libros, cuando usaba otro seudónimo y ganaba concursos.
1a. edición - bilingüe